TESOROS EN CHICHÉN ITZÁ

Los objetos de oro fundido encontrados en Chichén Itzá son de aleaciones de oro y cobre, llamado tumbaga y de oro y plata, llamado electrón, un material manufacturado por los grupos Coclé y Chiriquí del Istmo de Panamá.

Los objetos de metal obtenidos en las exploraciones del cenote sagrado de Chichén Itzá nos proporcionan importantes pruebas de las relaciones comerciales entre el área maya, el centro de México y Centroamérica. Fue durante los períodos del Postclásico Temprano y Tardío (1 200 – 1 550 d. C.) cuando el cenote de la ciudad de los brujos de agua (Chichén Itzá) recibe la mayor cantidad de ofrendas provenientes de rituales, sacrificios y ajuares. La colección de los objetos metálicos hallados en Chichén nos revela algunas técnicas metalúrgicas del centro de México y de América Central. Las láminas de cobre doradas fueron traídas del centro de México al igual que las aleaciones de cobre con plomo y estaño. De igual manera, los objetos de cobre puro vinieron del norte del país o de Honduras. Los objetos de oro fundido son de aleaciones de oro y cobre, llamado tumbaga y de oro y plata, llamado electrón, un material manufacturado por los grupos Coclé y Chiriquí del Istmo de Panamá.

Ornamento Facial, Mediateca INAH

En el período Postclásico Tardío (1 200-1 550 d. C.) el intercambio comercial fue tan importante que unía a comunidades muy lejanas entre zonas montañosas y litorales, fue una etapa económicamente muy activa. Ek Chuah fue la deidad principal en el mundo mercantil maya, era el dios de los comerciantes, los viajeros y también del cacao, siendo este producto de gran importancia en la economía, no solo como alimento sino como moneda. Los gran – des mercaderes eran comerciantes, dueños de flotas de canoas y esclavos cargadores que transportaban productos a grandes distancias y vendían al mayoreo, por lo regular eran miembros de la nobleza. Al parecer, los mercaderes más importantes fueron los señores de Acalán, quienes controlaban el comercio entre Tabasco, el Petén, el norte de Yucatán, la Bahía de Chetumal y Honduras.

El castillo de Chichen Itza, INAH-CULTURA-imagen de Archivo.

El intercambio de mercancías e ideas en los centros de producción de materia prima fue la causa de una uniformidad cultural del mundo maya. Las pruebas arqueológicas corroboran que el intercambio comercial se remonta cuando menos al período Preclásico Tardío (300 a. C. – 250 d. C.) y se fue intensificando en las siguientes épocas con un activo comercio de larga distancia, alcanzando importantes centros culturales en Mesoamérica como Teotihuacán durante el período Clásico Temprano (250 – 600 d. C.). La documentación de elementos arquitectónicos como el talud y los table – ros presentes en asentamientos mayas como Tikal, Kaminaljuyú y en ciertas estelas grabadas con personajes teotihuacanos y la presencia de Tláloc como dios de la lluvia evidencia el intercambio entre el mundo maya y la cultura tolteca. Los mayas de la época Postclásica se estaban adaptando a nuevas formas de vida y se encontraban en el proceso de crear una nueva sociedad cuando fueron interrumpidos violentamente por la exploración y conquista española, estos hechos originaron en gran medida la desarticulación del comercio marítimo que habían logrado durante varios siglos.

Disco F, INAH

Un articulo de Hola Tulum/Nicolas Gerardi.

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