MITOS, SUPERSTICIONES Y VERDADES DEL SARGAZO.

El sargazo es un alga parda chromista cobijada por un halo de supersticiones y especulaciones que hacen imposible tomar las decisiones adecuadas para controlar su acumulación masiva en las costas de Tulum. ¿Qué es? ¿De dónde viene? ¿Qué podemos hacer?

El sargazo pelágico es un alga parda que, a diferencia de otras especies de algas, no se origina en el fondo del mar si no que pasa todo su ciclo de vida flotando en la columna de agua, justo bajo la superficie. Estas algas pueden formar grandes masas y se acumulan en áreas de los océanos donde las corrientes forman giros, de manera que las acumulan dando lugar a “islas flotantes”. Se conocen dos especies de este sargazo pelágico, Sargassum uitans Sargassum natans, que llegan a las costas del Caribe.

Históricamente, se han encontrado estas algas en una zona del Atlántico próxima a las Bermudas y conocida como Mar de los Sargazos, de la que existen registros desde 1492. De forma natural, parte de este sargazo se desprende y las corrientes marinas lo llevan hasta el Caribe y Golfo de México. Este fenómeno siempre se ha producido así que, ¿cuál es ahora el problema?

Se ha detectado, mediante imágenes de satélite, que desde hace más de 8 años se estaba generando una nueva zona de acumulación de estas algas situada entre las costas de África y Brasil que sería el origen del Sargazo que llega en grandes cantidades al Caribe.

Desde 2014-2015 se han registrado llegadas masivas de sargazo en cantidades inusuales a las costas caribeñas mexicanas. Así como algo puede ser bueno en pequeñas cantidades, es el exceso lo que lo convierte en un problema.

En el océano, el Sargazo juega un papel ecológico muy importante proporcionando refugio y alimento para muchas especies. Pero esto cambia cuando llega en grandes cantidades a las costas, donde se acumula y comienza a descomponerse. Su impacto más visible e inmediato es sobre el turismo, pero sus efectos van mucho más allá.

Su descomposición libera gases que pueden ser perjudiciales para la salud, aporta materia orgánica al sistema, interfiere con la anidación y eclosión de tortugas marinas, además de consumir gran cantidad del oxígeno que se encuentra en el agua y volverla de color café, disminuyendo la luz que llega al fondo.

Los más afectados serían los organismos fotosintéticos como los pastos marinos, que ya han desaparecido de algunas zonas cercanas a la costa. Los pastos marinos sirven de refugio y zona de cría para muchas especies, protegen las playas de la erosión y contribuyen a que las aguas sean transparentes, así que si los perdemos también desaparecen todos estos beneficios que proporcionan.

Por lo tanto, dejar el sargazo en la playa NO es una opción. Lo ideal es crear un sistema para recolectarlo en el mar, poco antes de que llegue a la playa o si ya llegó, se debe remover de manera que no se retire arena y no se debe usar maquinaria pesada, ya que compacta la arena y contribuye a la erosión de las playas.

También es importante depositarlo en sitios acondicionados para ello, enterrarlo en la arena o colocarlo en sacaberas sin geomembrana no es aconsejable, ya que se contamina el manto freático y nalmente termina incorporándose de nuevo al mar. Además, es importantísimo derribar el mito de que el sargazo se convierte en arena, que es totalmente falso.

El sargazo puede ser utilizado para la producción de biogas, también como complemento de fertilizante y como abono, aunque los estudios realizados aconsejan no usarlo directamente como abono, sino mezclarlo en un bajo porcentaje con algún tipo de composta. No obstante, sigue faltando investigación en cuanto a sus posibles usos. No se recomienda su utilización para nes alimentarios debido a las altas concentraciones de arsénico que presenta ocasionalmente.

No existe una manera de evitar que el sargazo llegue al Caribe aunque sí se han desarrollado sistemas de alerta que permiten predecir con cierta probabilidad su llegada al estado, aunque hasta la fecha no contamos con un sistema de alerta más no (p.e. a nivel de municipio).

Es importante contar con un protocolo de actuación que permita minimizar sus impactos negativos, tanto sobre el turismo y la salud humana como sobre los ecosistemas. Esto implica un plan de manejo a todos los niveles, desde su correcta recolección, procesado, almacenamiento y potencial utilización.

El origen del sargazo es una respuesta a la contaminación del mar y esta situación difícilmente será controlada en el corto plazo.

Barrera de Reflexión Superficial, una técnica para mantener las playas limpias de Quintana Roo y concentrar el esfuerzo de limpieza en puntos específicos.

Ante este fenómeno, necesitamos aprender a lidiar con el sargazo con técnicas que no sean invasivas del ecosistema y que se adapten a las necesidades específicas de la región. La técnica más común es usar maquinaria para barrer el sargazo que está en la orilla del mar, sin embargo, no se toma en cuenta que el sargazo se empaniza con arena y al retirarlo, se llevan cientos de kilos de arena, erosionando constantemente la playa.

Es a partir de la necesidad de mantener las playas libres de sargazo, que se propuso una técnica de colocar una barrera superficial frente a la playa. A base de meses de experimentación en las costas de Quintana Roo y con la experiencia de 15 años en el estudios de la oceanografía de la región y en instalación de anclajes, se logró diseñar un modelo económico, amigable con el ambiente y muy resistente; que interactúa con las corrientes super ciales y litorales para dirigir el sargazo hacia puntos especí cos para concentrar el esfuerzo de limpieza y no tener que limpiar cientos de metros de costa, empleando trabajadores en labores extremadamente duras, bajo el sol, en contacto con agua salada y respirando los productos de la descomposición del sargazo.

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Lic. en Oceanología Alejandro Bravo Quezada (Universidad Autónoma de Baja California) Maestría en Gestión de Proyectos y Procuración de Fondos (Universidad del Caribe)
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Dra. Marta García Sánchez. Unidad Académica de Sistemas Arrecifales Puerto Morelos, Instituto de Ciencias del Mar y Limnologia, Universidad Nacional Autónoma de México.
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Dra. Brigitta I. van Tussenbroek. Unidad Académica de Sistemas Arrecifales Puerto Morelos, Instituto de Ciencias del Mar y Limnologia, Universidad Nacional Autónoma de México.

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