EL NUEVO ROSTRO DE PAKAL

EL DESCUBRIMIENTO DE UN ROSTRO MAYA

Palenque ha sido considerada como una de las ciudades más importantes de las tierras bajas mayas noroccidentales.

De pequeña aldea de agricultores, se convertiría en una de las ciudades más prominentes de la región, cuya importancia se vería reflejada en el florecimiento artístico, arquitectónico y religioso de la urbe.

En la arquitectura de Palenque se aprecian distintos tipos de construcciones, entre las que destaca El Palacio, un grupo de edificios con patio central, considerado el más complejo y extenso de la ciudad.

Las excavaciones arqueológicas han revelado una compleja secuencia de cimentaciones que forman parte de el, y también huellas de las actividades propias de la corte. El Palacio es, sin duda, el área que albergó a la clase gobernante y su séquito durante una buena parte del Clásico Tardío (600 – 900 d.C.).

El gobernante de turno tomaba las decisiones más importantes sobre la administración, la guerra, la designación de herederos, la organización del culto religioso y los ritos de entronización en este recinto.

Desde mediados del año 2018, en dos de estas antiguas construcciones, Casa E y Casa C de El Palacio, se están llevando a cabo trabajos de conservación integral que permitan proteger los elementos decorativos y arquitectónicos.

La Casa E, construida en el año 654 d.C., estuvo decorada, tanto al interior como al exterior del recinto, con pintura mural, relieves en estuco y piedra; era el escenario para las entronizaciones de los gobernantes palencanos. En la actualidad, esta edificación presentaba problemas de conservación debido a la presencia de humedad sobre la techumbre, muros y pisos, producto del mal estado en que se encontraban parte de estos elementos arquitectónicos.

Para evitar que el agua de lluvia penetrara al interior del recinto se realizaron excavaciones arqueológicas en el patio. El plan era buscar el desplante de la construcción y tratar de localizar algún elemento arquitectónico usado por los mayas para drenar el agua del inmueble.

Durante estas exploraciones, a unos 60 centímetros de profundidad, fue localizada una cabeza de estuco modelada y, bajo ella, cuatro vasijas semicompletas. En un siguiente nivel, continuaron apareciendo tiestos cerámicos, gurillas, huesos tallados, perlas, fragmentos de jadeíta, sílex, concha nácar, alabastro, fragmentos de pirita, así como numerosos huesos de tortuga, pescados, cangrejos,

aves pequeñas y caracoles. Entre las piezas, resalta una gurilla que asemeja a un langostino de río y un vaso esgrafiado con motivos de peces, lirios y un rostro antropomorfo.

Por la ubicación y las características de los materiales arqueológicos encontrados, podemos señalar que pueden corresponder a una ofrenda ritual cuya nalidad era consagrar la Casa E del complejo El Palacio. Por lo que respecta a la cabeza de estuco modelado, ciertos datos apuntan a que este objeto pudiera representar a Kínich Janaab ́ Pakal, el gobernante más emblemático de Palenque, aunque hasta el momento falta por confirmar esta hipótesis.

Los trabajos arqueológicos realizados en el patio nos permitieron, por un lado, resolver la problemática del agua de lluvia que penetraba al interior de la edificación, y por el otro, conocer la función real del patio, ya que más que un contorno palaciego, los datos denotan la existencia de un estanque que habría funcionado dentro del Palacio durante el periodo Clásico Tardío.

Arqueólogo Arnoldo González Cruz
Jefe del proyecto arqueológico Palenque, INAH

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *