MARÍA UICAB, LA REINA REBELDE, SACERDOTISA DE TULUM

GRACIAS A MARÍA UICAB TULUM RECUPERA EL LUGAR CENTRAL QUE DURANTE SIGLOS TUVO ENTRE LAS COMUNIDADES MAYAS DE YUCATÁN.

Guerra de Castas

Amediados del 1800 el mundo se encontraba inmerso en un gran movimiento social y político. El clima de agitación social también se vivía en la península de Yucatán. Como si no hubiese sido suficiente con trescientos años de saqueos y destrucción de la civilización Maya, para 1840 la situación empeoró

La creciente industria azucarera y ganadera de la península necesitaba más tierras para su desarrollo. El gobierno declaró como “terrenos baldíos” a los últimos territorios mayas de Yucatán, lo que desencadenó la privatización del territorio Maya. Ante esta situación crítica, para julio de 1847 los Mayas se proclamaron en rebeldía. Dando inicio a lo que pasaría a la historia como Guerra de Castas.

Foto de Sylvanus G. Morley con la guardia maya de Tulum, en 1922.

María Uicab

En los inicios de la década de 1860, buena parte de los caciques rebeldes habían sido asesinados por las fuerzas del gobierno y la situación estaba casi controlada por las clases blancas dominantes. Es entonces cuando una extraordinaria mujer comienza a liderar la rebelión.

María Uicab fue líder de los cruzoob -tal como se autodenominaron los mayas rebeldes- seguidores del culto de La Cruz Parlante. Un sincretismo entre elementos de la religión católica y la espiritualidad nativa. Fue intérprete de la Cruz Parlante, encargada de orientar las estrategias militares y regular los aspectos de la vida social de los mayas rebeldes. Si bien Chan Santa Cruz -hoy Carrillo Puerto- fue el primer centro de poder de los mayas alzados, gracias a María Uicab Tulum pasó a ser la capital de la insurrección por su ubicación geográfica lejos del gobierno yucateco, un lugar propicio para protegerse del ejército.

“Su poder fue tanto que los mismos mayas de Chan Santa Cruz (Carrillo Puerto), cuando querían hablar con Dios acudían a Tulum y ella les interpretaba sus designios”. Afirma un libro original que la firma de perfumes artesanales Sandovalis, de Yucatán, dedicó a María Uicab.

“María Uicab, era hija de un líder militar, el gobernador Uicab, lo que facilitó que los mayas la reconocieran, vivía en Muyil (cercano al centro prehispánico de Chunyaxché), y consultaba el oráculo de la cruz parlante en Tulum. Fue madre, esposa, dirigente social, estratega militar y líder espiritual de los mayas, algo bastante complicado de entender para su época, por lo que se considera una mujer excepcional. Ordenó los ataques de 1870 y 1872 a Kantunilkin, con estos ataques los soldados y el gobierno de Yucatán se enteraron de sus operaciones preparando todo para perseguirla y exterminarla. Uno de sus principales perseguidores fue el coronel Daniel Traconis, quien tomó por sorpresa al pueblo de Tulum. María Uicab escapó pero tomaron a su hijo como prisionero y otros más que estaban con él, así como a 4 mujeres que pensaron que una de ellas podría ser María Uicab (…)

Busto de María Uicab (reconstrucción hipotética). Emerik Rendon.

Sobre el final de María Uicab muchas hipótesis se han publicado, pero ninguna ha podido ser comprobada. Una de ellas, proclamada por el ejército yucateco-mexicano, afirma que María Uicab fue asesinada en el ataque a Muyil en 1872. Otras fuentes creen que pudo haber sido traicionada por los propios cruzoob, quienes la habrían matado. Finalmente, la hipótesis con más peso, sostiene que María Uicab, escapó a lo profundo de la selva donde los mayas se escondían de los salvajes blancos.

Más allá de que nadie posee datos certeros sobre sus últimos años de vida, y pese a que la historia oficial hizo un buen intento por olvidarla, el nombre de María Uicab cada día resuena con más fuerza, alimentando una leyenda que no para de crecer.

Lic. Juan Garbarino

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