DON HERMILO, EL OBSERVADOR DEL CIELO

“Yo siempre he pensado en escribir estas cosas, qué bueno que a través de ustedes ahora puedo decirlo”

– HerMILO Torres

A principios de 1967, Don Hermilo Torres Interian observó el cielo por primera vez. Tenía 22 años de edad y trabajaba en las Ruinas de Bonampak al mando del arqueólogo Alejandro Tovalín. Allí, como parte del equipo de restauración, descubrió que Bonampak quiere decir “muros pintados” o “muros teñidos” en alusión a la pintura mural que se encuentra en excelente estado de conservación; se deslumbró con la belleza natural de la reserva “Los Montes Azules” y vio los astros reflejados en el caudaloso Río Usumancita que separa México de Guatemala.

Seis meses después, Hermilo fue invitado a participar en los trabajos de restauración de las Ruinas de Palenque, Chiapas. Fue parte del equipo que restauró el Templo de las Inscripciones y la mismísima Tumba de Pakal.

K’inich Janaab’ Pakal “El Grande” gobernó del 23 de marzo de 603 d. C. al 28 de agosto de 683 d.C., fue un ahau, gobernante del Ajawlel o señorío maya de B’aakal, en Palenque, cuya sede era Lakam Ha’ “lugar de las grandes aguas”.

Durante el año 1968, Don Milo participó enérgicamente en las excavaciones de Uxmal liberando el Templo del Adivino. Ese mismo año formó parte del equipo de restauración de Edzá, Campeche y un año después en las Ruinas de Coba, Don Hermilo y sus compañeros encontraron un tesoro de cuentas de jade mientras restauraban el Templo de las Pinturas.

Hermilo, también conocido como “Milo”, llegó a Tulum en 1972 a trabajar en la restauración de El Castillo junto al arqueólogo Víctor Segovia Pinto. “Hicieron un campamento detrás de la muralla, al lado izquierdo hacia el norte”, cuentan sus hijos. También cuentan que fue el mismísimo Ex Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Don Luis Echeverría Álvarez, quien le encomendara el puesto de custodio de bienes culturales en la Zona Arqueológica de Tulum. A partir de 1975 y durante 30 años, Don Hermilo mantuvo su puesto como protector de esta Zona. Era el primero en llegar y el último en irse. Cada vez que aparecía un arqueólogo o un nuevo estudio él estaba ahí: escuchando, observando, su premisa era siempre la misma: aprender.

En julio de 2018 tuvimos la oportunidad de entrevistar a Don Hermilo. Con 71 años, sin importar retiro ni jubilación aún se sentía parte de la Zona Arqueológica de Tulum. Hablamos de su trabajo y nos transmitió la gratitud y el conocimiento que solamente la experiencia confiere.

“Yo siempre he pensado en escribir estas cosas, qué bueno que a través de ustedes ahora puedo decirlo”. Durante años, en silencio, Hermilo tomó registro fotográfico de los efectos de luz y sombra que sucedían entre los astros y los edificios de la Zona Arqueológica de Tulum. Así se transformó en El Observador del Cielo. Hermilo recuerda aquella vez en que el Templo de Las Pinturas se iluminó de una forma particular. El brillo del sol que atravesaba las dos ventanillas del Castillo, impactando justo en la mirada de los antiguos gobernantes, orientada hacia el mar.

“Milo” logró saber exactamente qué día Venus aparecerá por la pequeña ventana del Templo del Dios Descendente, conocer el punto específico desde dónde se puede observar un pequeño hilo de sol traspasando el Ojo de Aguja. Fue él quien cortó las ramas que cubrían la Casa del Chultun para descubrir que desde allí también se podían apreciar fenómenos arqueo-astronómicos.

El 07 de febrero de 2019, antes de que este artículo llegará a ser publicado, Don Milo emprendió su propio viaje hacia las estrellas. Hoy, sus hijos nos cuentan algo más de la historia: “En una de las oportunidades en que mi padre se encontraba realizando sus observaciones, encontró junto a una roca una especie de cuenca, o sea, una piedra con un hoyo, como no sabía qué era la volvió a meter. Un día le preguntó a uno de sus amigos, el arqueólogo Roman Piña Chan -‘¿qué será esto?’ él le respondió –‘Esto seguramente era el pequeño cuenco en donde el antiguo encargado de observar los astros plasmaba sus escrituras, allí guardaba la tinta’. Imagínate. ¡Ese era mi padre!”. “También fue él quien descubrió el marcador para el solsticio de verano el 21 de junio, el Ojo de Aguja y la ventanita escondida de la Casa del Chultun. Él fue quien capturó a Venus, el sol y la luna alineándose con el Templo del Dios Descedente y los ofertorios”.

Es un gran honor para la redacción y todo el equipo de Hola Tulum compartir el legado de Hermilo Torres Interian, El Observador del Cielo

Fenómeno #1: Julio

Durante el mes de julio Hermilo identificó tres fenómenos de luz y sombra. Se ve Venus, el Sol y la Luna alineados en el Edificio 5 conocido como Templo del Dios Descendente y en La Casa del Viento, también conocida como Pequeño Observatorio. “Según otros libros que he leído, el primer mes del calendario maya es el mes de julio, ¡qué casualidad que se observe la Luna llena en esos dos edificios: El Templo del Dios Descendiente y el Pequeño Observatorio! ¡qué casualidad si es el primer mes del calendario maya!” rememoraba Don Hermilo.

Fenómeno #2 : Diciembre

Entre el 18 y el 26 de diciembre la luz del sol entra al Templo del Dios Descendiente generando un halo de luz. También se observa el Sol en el Pequeño Observatorio, también llamada Casa del Viento.

Fenómeno #3: Febrero

A las 4:15 am se logra ver Venus en la ventanilla del Templo del Dios Descendiente.

Fenómeno #4 : Junio – Diciembre

El 21 de junio se ve el Sol hacia el lado norte a través de una ventana de la Casa del Cenote. Este fenómeno marca, según Hermilo, el solsticio de verano. El sol empieza el viaje desde los Edificios de la Serie Inicial hacia el Templo del Dios Descendiente. Este movimiento finaliza el 21 de diciembre.
“Al interior de la Casa del Cenote hay un pequeño cuartito, no tiene techo, en la parte de atrás hay una ventanilla, un cuadrito pequeño, (…) en esa parte yo corté todas las ramas de árbol que tapaban. Pude observar como a partir del 21 de junio, el Sol va pasando y su puesta va cayendo cada día hacia el lado norte, a partir del 18 de diciembre, en esa pequeña ventanilla, se observa como cae el Sol sobre el techo. Después del 21 de junio el Sol otra vez se regresa hacia el lado norte. Lo mismo se puede observar en la ventanilla del lado norte del Castillo, el día 21 de diciembre; el sol se detiene y comienza su regreso”. “A partir del 18 de diciembre hasta el 26 de diciembre se observa cómo pasa la luz del sol por el Templo del Dios descendiente. Se repite lo mismo al observarlo en el pequeño observatorio con el Sol en los dos edificios, al igual que con la luna” enfatizaba Hermilo.

Fenómeno #5: Diciembre-Enero

Según Hermilo, el solsticio de invierno está marcado por el movimiento del sol en los Edificios de la Serie Inicial. El sol que venía moviéndose de norte a sur, ahora regresa de sur a norte hasta los últimos días de enero. “Tuve la dicha de ver cómo pasaba la luz del sol por el Edificio Serie Inicial. Se observa a mediados de noviembre hacia el lado sur, a partir del 25 de enero comienza a regresar hacia el norte y se repite el 27 y el 30 de enero”, señalaba el Observador del Cielo.

Nadia Burkettsi

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