MAMÍFEROS MARINOS EN EL CARIBE MEXICANO

En el caribe mexicano desde el Cabo Catoche hasta la frontera con Belice se ha registrado la presencia de 18 especies de mamíferos marinos. Este estudio se realizó partiendo de una unidad de manejo diferente a la usual, generalmente para el estudio de los mamíferos marinos la comunidad de mastozoólogos agrupan en una única unidad el “Golfo Mexicano / Caribe Mexicano” en este breve artículo abordaremos únicamente la unidad de “Caribe Mexicano”.

Las dieciocho especies presentes en los 856 km de costa del Mar Caribe en México son:

Delfín nariz de botella (Tursiops truncatus), delfín clymene (Stenella clymene), delfín del atlántico (S. frontalis), delfín girador o de hocico largo (S. longirostris), delfín de dientes rugosos (Steno bredanensis), calderón gris (Grampus griseus), ballena piloto (Globicephala macrorhynchus), delfín cabeza de melón (Peponocephala electra); falsa orca (Pseudorca crassidens), orca (Orcinus orca), cachalote (Physeter macrocephalus), cachalote pigmeo (Kogia breviceps), cachalote enano (K. sima),zifo de cuvier (Ziphius cavirostris), mesoplodonte de gervais (Mesoplodon europaeus), manatí antillano (Trichechus manatus), nutria de río (Lontra longicaudis annectens) y foca monje (Mona- chus tropicalis) (extinta).

Todas las especies de mamíferos marinos del caribe mexicano están incluidas en la lista de especies en riesgo de la Norma Oficial Mexicana. En dicha norma, la foca monje se considera probablemente extinta en el medio silvestre, y el manatí se consideran en peligro de extinción, el resto de las especies están sujetas a protección especial.

De manera utilitaria, el manatí es muy apreciado por su carne, grasa y piel. La caza, que data desde tiempos prehispánicos, ha contribuido significativamente a la disminución de las poblaciones de la especie. A pesar de que está prohibida por la ley, la captura del manatí aún persiste en varias localidades. En los últimos 10 años se ha reportado la caza y venta de carne de manatí en algunas comunidades cercanas a Ciudad del Carmen y el río Palizada en Campeche, así como en la laguna de Alvarado, Veracruz. En Tabasco y Yucatán también persiste la tradición de la caza de manatí, aunque ha disminuido la incidencia de capturas en tiempos recientes.

La captura de toninas para usarlas como carnada en palangre de tiburón fue una práctica común en el Golfo de México hasta 1974. Durante más de treinta años se llevó a cabo la captura de toninas en México para proveer ejemplares a delfinarios. Leatherwood y Reeves mencionan que de 1961 a 1972 se capturaron en México entre 40 y 60 toninas y de 1973 a 1977, entre 18 y 25. En 1977 se capturaron entre cinco y ocho toninas para enviarlas a Inglaterra y en 1978 se enviaron 12 toninas a Suiza y Alemania.

A parte de la captura para alimentos y carnada una de los principales factores de riesgo que enfrentan los mamíferos marinos es la captura incidental de pesqueros. Las artes de pesca en las que ocurren capturas incidentales y las especies involucradas son: redes agalleras (toninas, delfín moteado del Atlántico, delfín moteado pantropical), redes de arrastre (toninas), palangre (delfín de Risso, calderón de aletas cortas, calderón pigmeo) y trampas para cangrejo o langosta (toninas).

En ocasiones los pescadores atacan a los cetáceos para evitar que se alimenten de los peces que han capturado y para que no dañen sus artes de pesca. Un ejemplo de ese tipo de interacción se da cuando los calderones de aletas cortas roban el atún de los palangres. Los pescadores llegan a disparar con armas de fuego a los calderones para alejarlos del palangre. Algunos pescadores de camarón consideran que las toninas destruyen las redes y por esa razón les disparan cuando se acercan a sus embarcaciones.

El cambio climático global es otro factor que debe considerarse al evaluarlos factores de riesgo que enfrentan, particularmente para los mamíferos marinos que habitan la región costera. Las consecuencias del cambio climático global pueden acelerar la pérdida del hábitat debido al aumento en el nivel del mar, cambios en la línea de costa y en la magnitud de las descargas fluviales. Además, los efectos secundarios del cambio global podrían alterar también las condiciones del hábitat que lo hacen favorable a los mamíferos marinos. Por ejemplo, si se presentan cambios en los patrones de corrientes, productividad primaria y marea roja, una localidad puede dejar de ser un hábitat adecuado.

Los mamíferos marinos son propensos a la bioacumulación y biomagnificación de contaminantes debido a que son animales longevos que se encuentran en los niveles superiores de la trama trófica. En la capa de grasa subcutánea, que sirve para la termorregulación en estos animales, se pueden acumular grandes cantidades de contaminantes con afinidad por los lípidos. Además, los contaminantes acumulados en el tejido adiposo son transferidos a las crías durante la lactancia. Por esas características, los mamíferos marinos han sido propuestos como especies indicadoras para analizar la exposición prolongada a dosis bajas de contaminantes en el medio marino. Una de las principales fuentes de contaminación con efectos negativos en las poblaciones de mamíferos marinos en el caribe mexicano es la descarga de aguas residuales. Los compuestos tóxicos, microorganismos patógenos e incluso los fármacos contenidos en esas descargas pueden afectar a los mamíferos marinos. Por ejemplo, observaron que la ocurrencia de toxoplasmosis en algunos cetáceos está relacionada con descargas de agua contaminadas con heces de gato.

Otro factor de riesgo para los mamíferos marinos es el ecoturismo. La observación de mamíferos marinos en su ambiente natural se ha vuelto muy popular, sin embargo, si no se lleva de una manera adecuada puede tener efectos negativos en las poblaciones involucradas. La Norma Oficial Mexicana que regula esta actividad en México, se refiere solamente a la observación de ballenas y no incluye otras especies que podrían ser objeto de ecoturismo. Es necesario incluir en la normatividad a todas especies de mamíferos marinos que tienen potencial para esta actividad.

Recomendaciones para el manejo sostenible de los Mamiferos en el Caribe Mexicano:

Llevar a cabo estudios para obtener información precisa y actualizada acerca de la distribución, abundancia y hábitat crítico. Definir unidades de manejo, preferentemente a través de estudios de genética molecular. Desarrollar programas de educación para sensibilizar a los pobladores sobre la importancia de protección. Reforzar la vigilancia de las autoridades ambientales en aquellas áreas de importancia, particularmente en la zona costera.

Cuantificar la mortalidad de mamíferos marinos ocasionada directamente por actividades humanas (capturas intencionales, capturas incidentales, interacciones con pesquerías y colisiones con embarcaciones). Y Usar a los mamíferos marinos como especies bandera para la conservación de los ecosistemas acuáticos.

Por: Carlos Alberto Niño, María del Carmen García, Delma Nataly Castelblanco,Janneth Adriana Padilla, María del Pilar Blanco y Rafael de la Parra-Venegas.

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