CUERPOS DE AGUA Y CIUDADES VIVIBLES

El desarrollo inmobiliario en Tulum y su impácto en los cuerpos de agua

Un análisis del Colegio de Arquitectos de Cancún revela cómo en los últimos tres lustros la ciudad de Cancún se fue convirtiendo en una ciudad colapsada por el crecimiento acelerado, la construcción improvisada de calles y avenidas, resultando en gentrificación y pérdida de la calidad de vida.

El crecimiento de Cancún ha sido totalmente anárquico y sin rumbo, que va de la mano con la incompetencia, irresponsabilidad y en no pocos casos la corrupción desenfrenada de gobernantes que han pasado por el poder. Cada administración asegura que atenderán los temas de mayor rezago con alguna política pública y sus programas operativos o planes de acción, pero ninguno alcanza las metas y todos son abandonados cada vez que un gobierno municipal concluye, y el que llega vuelve a empezar de cero por ego o por ignorancia.

La situación tiene una causa más allá del incumplimiento y la corrupción gubernamental: el crecimiento acelerado gracias a la especulación inmobiliaria. Una historia que se repite en Cancún, Playa del Carmen y Tulum con tasas de crecimiento del 14% o más. La especulación inmobiliaria ha generado que vendan incluso aquellas áreas destinadas a parques, escuelas y centros de salud.

En Tulum, como en toda la península de Yucatán, la única fuente de agua dulce disponible es la subterránea, agua de la lluvia que se ha acumulado por miles de años en el subsuelo al filtrarse por la roca caliza llamada también manto freático o acuífero. Este acuífero al estar almacenado en roca porosa de carbonato de calcio, y por la posición geográfica de la península rodeada de mar, es muy frágil y sus aguas tienden a perder calidad.

El Programa de Desarrollo Urbano estipula que el máximo es de 40 viviendas por hectárea. Hoy en día tenemos desarrollos inmobiliarios con más de 100 viviendas por hectárea y cuatro o cinco niveles.

Las amenazas que sufre el manto freático en Tulum son:

· Filtración de agua o inyección de aguas residuales sin tratamiento, o con poco tratamiento.

·Escurrimientos de tiraderos de basura a cielo abierto.

·Sobreexplotación de los pozos de agua dulce, lo que genera que el agua de mar entre tierra adentro salinizando el acuífero.

·Exposición del manto freático a la superficie por excavaciones profundas que llegan al nivel del agua subterránea. Generalmente dichas excavaciones se realizan para “abrir” o ampliar de manera artificial un cenote o elevar torres hoteleras de más de cinco pisos. Es vital, promover una cultura del ahorro del agua ya que, actualmente, prevalece una cultura de derroche.

· Otro punto fundamental a considerar, cuando hablamos de cuerpos de agua, son las zonas inundables, o de alta permeabilidad, donde se debe evitar el desarrollo inmobiliario y cualquier asentamiento humano.

En las zonas inundables no se debería permitir desarrollos, primero por una premisa de conservación de áreas naturales de alta biodiversidad y segundo por un criterio de protección civil, ya que esas zonas “algún día las reclamará el agua”. Al permitir asentamientos humanos en zonas inundables se corre el riesgo de pérdidas materiales, e incluso humanas, bajo escenarios de condiciones climáticas extremas como tormentas y huracanes. Zonas como los manglares y humedales costeros en la parte posterior de la zona hotelera de Tulum o la falla de Holbox ya presentan una problemática de desarrollo.

En Tulum, actualmente la zona de manglar y humedal costero es el área más codiciada para el desarrollo turístico. El pretexto para explotarla es la nueva vía de comunicación que conecta el pueblo con la playa y los recientes accesos a la costa a través de la avenida Kukulkan, sin embargo, estas construcciones en el mangle violan el Programa de Ordenamiento Ecológico, la NOM-059-SEMARNAT-2010 y la NOM-022-SEMARNAT-2003. Por otro lado, la falla de Holbox es una falla geológica que corre desde Holbox hasta Sian Kaan y cruza en diagonal el polígono urbano de Tulum, actualmente presenta una ocupación problemática y creciente a la altura del kilómetro 9 de la carretera a Coba. Dicha zona ya fue evacuada por protección civil y bomberos en 2013 tras una temporada de lluvias intensa.

Ojalá que en Tulum el ecosistema empresarial de innovación madure rápido y podamos pasar a otras formas e instrumentos para hacer economía. También esperamos se fomente la movilidad sustentable con un programa de Ciclo Ciudad Segura. Nos gustaría ir a los cenotes en bicicleta de manera segura, tener una ciudad vivible y reservas de agua.

Recordemos que la naturaleza necesita, por lo menos, la mitad del líquido vital; así que cerremosle a la llave un poquito.

Artículo por:

Olmo Torres Talamante

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