BIODIVERSIDAD EN LOS CENOTES

Los cenotes son un componente único de varios ecosistemas tropicales en la península de Yucatán. Durante cientos de miles de años, algunas especies de estos ecosistemas se han adaptado a vivir dentro o en el entorno de los cenotes, al grado que existen varias especies endémicas, es decir, que sólo se encuentran en esta región del planeta

Los cenotes son un componente único de varios ecosistemas tropicales en la península de Yucatán. Durante cientos de miles de años, algunas especies de estos ecosistemas se han adaptado a vivir dentro o en el entorno de los cenotes, al grado que existen varias especies endémicas, es decir, que sólo se encuentran en esta región del planeta. Por ejemplo, hay un pez endémico en los ríos subterráneos de la península, la dama blanca ciega (Typhliasina pearsei) en Maya, el cual no es muy fácil de observar a simple vista ya que prefiere habitar en la obscuridad de los ríos subterráneos. Hay otras especies que combinan su ciclo de vida dentro y fuera de los cenotes.

Sin duda es una de las especies de avifauna icónica de la región debido a su inconfundible y agraciado genotipo. Los domos de estas cuevas suelen también albergar murciélagos, de los cuales hay 50 especies reportadas para el estado de Quintana Roo, colocándolo como el grupo de mamíferos más diverso.

En la península de Yucatán habitan 140 especies de reptiles, de las cuales 17 especies son endémicas incluyendo a la nauyaca yucateca (Porthidium yucatanicum) y a la lagartija espinosa de Cozumel(Sceloporus cozumelae), por mencionar algunas. La diversidad de reptiles en la península de Yucatán representa cerca del 20% de las especies de reptiles a nivel nacional. Es común al visitar algún cenote, encontrar alguna de las 39 especies de lagartijas que habitan en Quintana Roo.

Por ejemplo, el ave toh (Eumomota super ciliosa), una de las 483 especies de aves registradas para Quintana Roo, y una de las pocas especies que pasan parte de su ciclo de vida dentro de los cenotes, en los cuales anidan entre los recovecos de las paredes o domos de la roca caliza.

Es recomendable no interactuar con la flora ni la fauna local, en parte, como medida de respeto con el medio ambiente y en parte también por seguridad personal. En los cenotes que se encuentran cerca del mar, donde normalmente hay zonas de manglar, es posible encontrar alguna de las dos especies de cocodrilos que habitan en Quintana Roo conocidas comúnmente como el cocodrilo de pantano (Crocodylus moreletii) y el cocodrilo americano (Crocodylus acutus), muy parecidos entre si y con características similares.

Es de esperarse que en estos ecosistemas habiten todo tipo de insectos y arácnidos. Las abejas nativas, por ejemplo, del género melipona, son abejas sin aguijón y de un tamaño comparablemente menor a las abejas comunes (Apis melífera). Tienen un rol primordial en la polinización de muchas especies de plantas nativas de la región. Conocidas como xunan kab en la lengua maya yucateca, estas abejas también producen una miel muy apreciada por su sabor y propiedades medicinales.

La vegetación también aporta especies únicas al entorno de los cenotes. Cientos de plantas nativas pueden ser observadas al visitar un cenote, incluyendo cactus con pitahayas, árboles estranguladores, lianas, orquídeas y muchas otras que son parte del paisaje natural.

De hecho, la península de Yucatán aporta el 8.2% de la flora mexicana, con aproximadamente 2,250 especies de las cuales 198 son endémicas. Entre las especies endémicas destacan algunos cactus como el órgano kanzacam (Pterocereus gaumeri), el cual se encuentra en peligro de extinción, palmas como el nakax (Coccothrinax readii), la palma kuká (Pseudophoenix sargentii), y otras plantas usadas en la cocina yucateca como el macal (Xantosoma yuca- tenense) , miembro de la familia de los alcatraces.

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